Como su nombre indica, las piedras de vesícula son partículas duras
que se forman dentro de este órgano. Pueden ser desde partículas
microscópicas hasta piedras de varios centímetros de largo y pueden
estar formadas de pigmentos de la bilis, de colesterol, o de una
combinación de ambos. Afortunadamente, la mayoría de las personas
que tienen piedras de vesícula, no tienen ningún síntoma a causa de
éstas, y por consiguiente, no necesitan de ningún tipo de tratamiento.
Sin embargo, algunos pacientes con piedras, desarrollan obstrucciones
parciales o completas del canal que transporta la bilis fuera de la
vesícula y pueden presentar síntomas tan severos que requieran
hospitalización y tratamiento inmediato.

La mayoría de los pacientes que presentan con problemas de esta
naturaleza, necesitan que una vez el episodio se haya controlado, se
les remueva quirúrgicamente la vesícula para disminuir los riesgos de
complicación y eliminar la fuente de piedras. De esta manera, se evitan
estas obstrucciones intermitentes que pueden resultar en admisiones y
operaciones de emergencia en el futuro. Otras complicaciones que
pueden verse relacionadas a esta condición, son el bloqueo del
conducto que llega de la vesícula al intestino delgado, infecciones de
los conductos biliares y del hígado, perforación de la vesícula y
pancreatitis. Los pacientes que tienen más probabilidades de
desarrollar problemas de piedra de vesícula, son las mujeres,
pacientes obesos, personas luego de los cuarenta años, aquellas que
están tomando productos de estrógeno, embarazadas, personas que
pasan mucho tiempo sin comer, los que pierden mucho peso de
manera abrupta y los que tengan familiares cercanos afectados con la
misma condición.

Si un paciente es de alto riesgo para ser operado, su médico le podrá
recomendar el uso de un medicamento que tratará de balancear la
composición de la bilis para reducir la formación de piedras, aunque
esto no garantiza que no vuelva a tener otro episodio en un futuro.

Piedras Dentro de la Vesícula
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Piedras de Vesícula
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